{"id":1541,"date":"2025-07-22T18:36:20","date_gmt":"2025-07-22T18:36:20","guid":{"rendered":"https:\/\/entrecantones.com\/?p=1541"},"modified":"2025-07-22T18:36:20","modified_gmt":"2025-07-22T18:36:20","slug":"la-herencia-mas-valiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/2025\/07\/22\/la-herencia-mas-valiosa\/","title":{"rendered":"La herencia m\u00e1s valiosa"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Fianna Blanco L\u00f3pez, egresada del Liceo Santa Gertrudis Sur de Grecia, Alajuela.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde que tengo memoria, hubo un trinchante en casa -ese mueble grande de madera que parec\u00eda m\u00e1s importante que el sof\u00e1- y no guardaba vajillas ni adornos, sino libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Cientos de ellos, todos perfectamente acomodados, como si cada uno supiera exactamente d\u00f3nde deb\u00eda estar. Yo los miraba con la curiosidad propia de quien a\u00fan no conoce el mundo, y me preguntaba por qu\u00e9 hab\u00eda tantos&#8230; si nadie podr\u00eda leerlos todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para una ni\u00f1a tan peque\u00f1a, era imposible imaginar que una sola persona pudiera entrar en tantas historias. Y; sin embargo, ah\u00ed estaban firmes, silenciosos, esperando. Nunca supe si me atra\u00eda m\u00e1s el misterio que escond\u00edan, o la paciencia con la que alguien los hab\u00eda colocado uno por uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Si uno se sal\u00eda de sitio, aunque fuera por cent\u00edmetros, mi abuelo -su due\u00f1o- lo notaba. \u00c9l (<strong>Manuel Rodr\u00edguez Morales Q.d.D.g<\/strong>.) era meticuloso, cuidaba sus libros como quien cuida algo vivo, con un respeto. Y aunque yo no entend\u00eda del todo, cada vez que pod\u00eda tomaba uno entre mis peque\u00f1as manos con cuidado. No era curiosidad lo que me mov\u00eda, era algo m\u00e1s \u00edntimo, m\u00e1s inexplicable. Me gustaba el olor.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gustaba el peso. Me gustaba pasar las p\u00e1ginas sin entender nada, solo por sentir c\u00f3mo el papel cruj\u00eda suavemente entre mis dedos. Porque, aunque no entend\u00eda a\u00fan qu\u00e9 escond\u00edan, s\u00ed entend\u00eda lo que significaban para \u00e9l. Y eso, incluso antes de saber leer, me ense\u00f1\u00f3 que los libros eran algo importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que no deb\u00eda tocarse a la ligera. Cuando los tomaba a escondidas, amaba ir a la \u00faltima p\u00e1gina, porque siempre al final de cada libro, hab\u00eda una peque\u00f1a hoja escrita por ambos lados. Una especie de resumen, como un eco de lo que hab\u00eda sido ese mundo entre las tapas. A veces escrito con letra temblorosa, otras con trazos firmes.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hac\u00eda mi abuelo. \u00c9l le\u00eda cada uno de esos libros y luego se sentaba con calma, con devoci\u00f3n, y escrib\u00eda lo que hab\u00eda comprendido, lo que se le hab\u00eda quedado en el alma. Pero tambi\u00e9n un poco desalentador. Porque yo no cre\u00eda que pudiera hacer lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos libros con novecientas p\u00e1ginas me parec\u00edan monta\u00f1as imposibles. Y sin embargo, lleg\u00f3 el momento. No s\u00e9 si fue rebeld\u00eda, nostalgia o solo ganas de acercarme a \u00e9l, pero un d\u00eda decid\u00ed que iba a leer. Que quer\u00eda ser, aunque fuera un tercio, de lo inteligente que era mi abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quer\u00eda entender qu\u00e9 lo enamoraba tanto de esas historias. \u00bfQu\u00e9 encontraba ah\u00ed adentro que lo hac\u00eda anotar todo, como si no quisiera olvidar ni una sola palabra? Con el primer dinero que ahorr\u00e9, decid\u00ed ir a comprarme mi primer libro, pero al llegar me encontr\u00e9 frente a una decisi\u00f3n absurda pero real: hab\u00eda algo que quer\u00eda comprarme desde que llegu\u00e9, algo que hab\u00eda visto en el escaparate y que ya me hab\u00eda imaginado usando.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al lado estaba ese libro. Y, sin saber muy bien por qu\u00e9, eleg\u00ed el libro. Uno que conoc\u00eda por sus versiones en cine, parte de la que ha sido -y ser\u00e1 siempre- mi trilog\u00eda favorita de romance de la escritora Jenny Han.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una historia que ya conoc\u00eda: un romance adolescente lleno de cartas y despedidas. Tal vez pens\u00e9 que, si ya me gustaba la historia, no me ser\u00eda tan dif\u00edcil empezar por ah\u00ed, aunque me tardara semanas en terminarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no fue as\u00ed. Despu\u00e9s de cenar, entr\u00e9 a mi cuarto y abr\u00ed ese libro. Lo que viv\u00ed en las siguientes tres horas fue, honestamente, un trance. Se me fueron en un suspiro. Me devor\u00e9 el libro como si me hubiera estado esperando toda la vida. Y ah\u00ed lo entend\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Entend\u00ed lo que sent\u00eda mi abuelo. Entend\u00ed por qu\u00e9 alguien puede leer y releer una historia como si en cada vuelta encontrara algo nuevo. Desde entonces, el romance y la astronom\u00eda comenzaron a habitarme. No pod\u00eda parar de pensar en que ambos mundos se parecen tanto: ambos expandi\u00e9ndose sin control, ambos llenos de misterios, y los dos capaces de hacer que algo tan inmenso se sienta sumamente \u00edntimo y cercano.<\/p>\n\n\n\n<p>En c\u00f3mo hay cosas que simplemente deben pasar, como las casualidades disfrazadas de destino&#8230; todo empez\u00f3 a atraparme con la misma fuerza que antes me intimidaba. No s\u00e9 si exagero, y tal vez quien est\u00e1 leyendo esto tambi\u00e9n lo haya sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando un libro te toca de verdad, cuando un autor logra transmitirte un sentimiento tan profundamente humano, tan n\u00edtido, tan dolorosamente bello&#8230; entonces ya no est\u00e1s leyendo. Est\u00e1s viviendo otra vida. Est\u00e1s sintiendo por otro cuerpo. Est\u00e1s recordando algo que nunca te pas\u00f3, pero que igual se siente a flor de piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuelo ya no est\u00e1 conmigo. Al menos no en la forma que uno desear\u00eda. Pero cada vez que comienzo un libro, lo siento. Lo imagino cerca, como si se sentara a mi lado en silencio. Y cada vez que llego a la \u00faltima p\u00e1gina, y escribo mi peque\u00f1o resumen, s\u00e9 que, al menos en eso, me parezco un poco a \u00e9l. Que, sin darme cuenta, hered\u00e9 su h\u00e1bito m\u00e1s hermoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s nunca ser\u00e9 tan sabia como \u00e9l. Quiz\u00e1s nunca amar\u00e9 sus libros de historia como \u00e9l lo hac\u00eda. Pero gracias a \u00e9l, encontr\u00e9 mi refugio cuando todo afuera parece temblar. Gracias a \u00e9l, s\u00e9 que cuando me pierdo, puedo encontrarme entre palabras. Y cuando algo me sacude, cuando una emoci\u00f3n me atraviesa hasta el punto de quemar, solo me queda una cosa por hacer aparte de leer&#8230;escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora que lo pienso, tal vez esa necesidad de escribir no naci\u00f3 sola. Tal vez comenz\u00f3 antes, sin que yo lo supiera, el d\u00eda que \u00e9l me dio algo m\u00e1s que un libro&#8230; un diario. Al inicio no supe qu\u00e9 hacer con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Era solo un cuaderno con l\u00edneas, sin t\u00edtulo, sin instrucciones. Me lo entreg\u00f3 con una frase sencilla pero tan suya: \u00ab\u00fasalo con el coraz\u00f3n.\u00bb En ese momento no entend\u00ed del todo lo que quer\u00eda decir, ni por qu\u00e9 ese regalo tan simple parec\u00eda tener tanto peso. Hoy, casi seis a\u00f1os despu\u00e9s, ese diario est\u00e1 lleno.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleno de todo lo que alguna vez sent\u00ed y sigo sintiendo. Hay palabras que escrib\u00ed con l\u00e1grimas, otras con rabia, muchas con amor, y algunas solo con la necesidad de no guardar m\u00e1s. Y ahora lo entiendo: no era un simple cuaderno.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un espacio seguro, un rinc\u00f3n donde pod\u00eda ser completamente yo, sin miedo, sin juicio. Gracias a \u00e9l comenc\u00e9 a escribir. Sin buscarlo, sin planearlo, solo dejando que el coraz\u00f3n hablara. Y me siento plena por eso. Porque escribir se volvi\u00f3 mi manera de respirar, de soltar, de entender.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin saberlo, me dio una de las herencias m\u00e1s bonitas: la libertad de poner en palabras lo que me atraviesa. Qu\u00e9 bonito es escribir. Qu\u00e9 bonito es haber aprendido a hacerlo desde el alma. Y si alguien lleg\u00f3 hasta ac\u00e1 y encuentra consuelo en una sola l\u00ednea escrita por m\u00ed, entonces sabr\u00e9 que \u00e9l sigue vivo ah\u00ed&#8230; entre palabras que un d\u00eda comenzaron siendo suyas, y que ahora tambi\u00e9n son m\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Fianna Blanco L\u00f3pez, egresada del Liceo Santa Gertrudis Sur de Grecia, Alajuela. Desde que tengo memoria, hubo un trinchante en casa -ese mueble grande de madera que parec\u00eda m\u00e1s importante que el sof\u00e1- y no guardaba vajillas ni adornos, sino libros. Cientos de ellos, todos perfectamente acomodados, como si cada uno supiera exactamente d\u00f3nde [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1542,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1541","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1541"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1541\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1543,"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1541\/revisions\/1543"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1542"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}