{"id":1608,"date":"2025-07-30T22:57:29","date_gmt":"2025-07-30T22:57:29","guid":{"rendered":"https:\/\/entrecantones.com\/?p=1608"},"modified":"2025-07-30T22:57:29","modified_gmt":"2025-07-30T22:57:29","slug":"el-reinado-del-influencer-deportivo-en-costa-rica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/2025\/07\/30\/el-reinado-del-influencer-deportivo-en-costa-rica\/","title":{"rendered":"El reinado del influencer deportivo en Costa Rica"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por H\u00e1rold Leandro Camacho. Historiador y Periodista, UCR.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace pocas d\u00e9cadas, en el imaginario popular de Costa Rica el periodista deportivo era un personaje que acumulaba cierto saber t\u00e9cnico: informaci\u00f3n, datos, estad\u00edsticas, manejo fluido del lenguaje, vocabulario respetable y, en muchos casos, una vocaci\u00f3n pedag\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Era com\u00fan que estos cronistas fueran respetados por futbolistas, entrenadores y dirigentes, no solo porque lo que dec\u00edan o escrib\u00edan, sino por la claridad y profundidad de su razonamiento. Incluso, s\u00e9 que un muy popular equipo de f\u00fatbol (Saprissa por m\u00e1s se\u00f1as) realizaba su sesi\u00f3n de junta directiva con la radio prendida para o\u00edr lo que dec\u00edan los periodistas y as\u00ed tomar decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, aprender, cultivarse, leer, escribir bien, dominar el idioma y los c\u00f3digos de la cultura eran formas de prestigio y de admiraci\u00f3n social que, en no pocos casos, funcionaba como mecanismo de ascenso social. En este sentido, la sociedad ve\u00eda en la educaci\u00f3n la posibilidad de dignificar su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, esa figura convive -y en muchos casos es desplazada- por el&nbsp;<em>influencer<\/em>&nbsp;deportivo: un sujeto cuya autoridad ya no est\u00e1 cimentada en la cultura, el conocimiento o la experticia, sino en la exposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El soci\u00f3logo franc\u00e9s Pierre Bourdieu lo explic\u00f3 con claridad meridiana: Lo que antes se adquir\u00eda como saber, hoy se adquiere como visibilidad. La distinci\u00f3n ya no radica en la informaci\u00f3n que se maneja, en el contexto o en la forma en que se expone, sino en la capacidad de producir contenido viral: bromas, chismes, chascarrillos, provocaciones, pol\u00e9micas absurdas, insultos de todos los pelajes, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por ello que en no pocos contextos sociales y medi\u00e1ticos, ostentar de incultura se ha vuelto signo de autenticidad popular o de rebeld\u00eda frente a una \u00e9lite intelectual desacreditada. As\u00ed las cosas, la banalizaci\u00f3n medi\u00e1tica y la frivolidad han desplazado a la cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>En Costa Rica, este fen\u00f3meno es evidente. La televisi\u00f3n y la radio deportiva han cedido terreno a canales de YouTube,&nbsp;<em>podcasts<\/em>&nbsp;y transmisiones en redes sociales donde la estridencia sustituye a la cr\u00f3nica. La s\u00e1tira superficial y la opini\u00f3n ir\u00f3nica devienen en forma de legitimaci\u00f3n. Lo que importa no es el dato bien reporteado, contrastado y equilibrado, sino la pol\u00e9mica estridente que alimenta la interacci\u00f3n (<em>engagement)<\/em>. El&nbsp;<em>like<\/em>&nbsp;sustituye a la credibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ignorancia como espect\u00e1culo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El periodista espa\u00f1ol Jes\u00fas Quintero,&nbsp;<em>El Loco de la Colina<\/em>, advirti\u00f3 esta l\u00f3gica con una frase que retumba hoy con fuerza:&nbsp;<em>\u201cVivimos en la dictadura de los idiotas\u201d.&nbsp;<\/em>El idiota no es el que ignora, sino el que convierte su ignorancia en espect\u00e1culo. El semi\u00f3logo italiano Umberto Eco lo expres\u00f3 sin rodeos: \u201cLas redes sociales han dado derecho de palabra a legiones de idiotas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La paradoja es que esa \u201cidiotez\u201d se convierte en rentable: genera patrocinadores,&nbsp;<em>merchandising<\/em>&nbsp;y contratos con casas de apuestas o marcas de bebidas energ\u00e9ticas. \u00a1Y ahora presionan por permitir la publicidad de bebidas alcoh\u00f3licas para facturar a\u00fan m\u00e1s! Eso se llama doble moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ecosistema propicia un conflicto \u00e9tico a la vista: el&nbsp;<em>influencer<\/em>&nbsp;deportivo costarricense presume de no saber de t\u00e1ctica, de no haber le\u00eddo de f\u00fatbol, de no consultar archivos, de desconocer por completo la historia, de no saber (ni querer) investigar y, por tanto, no dispone de conocimiento general. Por ello, suelen ser un eco amplificado de prejuicios, estereotipos y frases hechas. El problema no es solo de forma, sino de fondo: la banalidad se vuelve valor de mercado. La ignorancia deliberada se vuelve capital. \u00a1Y eso, ahora, factura!<\/p>\n\n\n\n<p>Quintero lo ten\u00eda claro: \u201cHan tenido acceso a la educaci\u00f3n, saben leer y escribir, pero no ejercen. Con ellos, todo es superficial, fr\u00edvolo, elemental, primario\u201d. Bourdieu tambi\u00e9n fue visionario: \u201cAsistimos a una lucha simb\u00f3lica donde lo serio, culto, sensato (la investigaci\u00f3n, el an\u00e1lisis de sistemas de juego, la comparaci\u00f3n hist\u00f3rica) es desplazado por la inmediatez y el comentario superficial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00fablico, atravesado por la l\u00f3gica del algoritmo, premia lo ef\u00edmero y castiga lo denso. \u00bfQu\u00e9 lugar tiene, entonces, el periodista que investiga, que cuestiona lo que pasa en la Federaci\u00f3n, las denuncias de multipropiedad en equipos, los ama\u00f1os de partidos, el ingreso de capital de dudosa procedencia a clubes? \u00bfPara qu\u00e9 rebuscar en archivar de datos, hacer \u201cfijos\u201d, reportear y escribir art\u00edculos y columnas? Eso no reporta&nbsp;<em>likes<\/em>&nbsp;y \u00a1as\u00ed no se factura!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luz al final del t\u00fanel<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay esperanza. Esta marginalidad puede ser una trinchera de resistencia. Eco cre\u00eda que la \u00fanica defensa posible es la pedagog\u00eda: formar p\u00fablicos que distingan entre la ch\u00e1chara y el dato, entre el exabrupto y la interpretaci\u00f3n, entre el bullicio y el argumento. Quintero, a su modo, lo complementaba: reivindicar la palabra pausada, la conversaci\u00f3n que raspa las superficies, la pregunta inc\u00f3moda, el an\u00e1lisis reposado y profundo, el ir m\u00e1s all\u00e1 de la epidermis.<\/p>\n\n\n\n<p>En Costa Rica urge este gesto subversivo: devolverle al periodismo deportivo espesor, profundidad, anchura y bagaje. No se trata de renunciar a la frescura ni a la iron\u00eda -el humor es una herramienta vital para desarmar la pomposidad y el ego-, sino de reconectar lo anecd\u00f3tico con lo estructural. De lo contrario, seguiremos atrapados en una escena donde el&nbsp;<em>influencer<\/em>&nbsp;-ese que presume de \u201cno haberse le\u00eddo un puto libro en su jodida vida\u201d, como bien dijo Quintero-, eclipsa, borra, minimiza y doblega al periodista que lleva a\u00f1os investigando dirigentes o actos cuestionables.<\/p>\n\n\n\n<p>En una cultura saturada de t\u00edtulos sensacionalistas y enga\u00f1os, sostener la complejidad es un acto pol\u00edtico. Defender la cr\u00f3nica bien escrita, la entrevista sin gritos, la pol\u00e9mica encausada y el an\u00e1lisis argumentado se convierte en un acto revolucionario. Como dec\u00eda Quintero,&nbsp;<em>\u201c<\/em>cuando la estupidez se vuelve espect\u00e1culo, la inteligencia se vuelve clandestina<em>\u201d.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por H\u00e1rold Leandro Camacho. Historiador y Periodista, UCR. 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