{"id":4094,"date":"2026-10-18T19:42:58","date_gmt":"2026-10-18T19:42:58","guid":{"rendered":"https:\/\/entrecantones.com\/?p=4094"},"modified":"2026-10-18T19:42:58","modified_gmt":"2026-10-18T19:42:58","slug":"el-narco-en-el-estado-de-derecho-enemigo-externo-o-poder-que-ya-lo-atraviesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/entrecantones.com\/index.php\/2026\/10\/18\/el-narco-en-el-estado-de-derecho-enemigo-externo-o-poder-que-ya-lo-atraviesa\/","title":{"rendered":"El narco en el Estado de Derecho: \u00bfEnemigo externo o poder que ya lo atraviesa?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El narcotr\u00e1fico puede estar reconfigurando las instituciones que dicen combatirlo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Pensar una respuesta exige ir m\u00e1s all\u00e1 de la ret\u00f3rica de la guerra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Edgar Arturo S\u00e1nchez Mendoza. Polit\u00f3logo, UCR.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una incautaci\u00f3n de droga en un contenedor comercial. La captura de un capo importante. Otra captura. La ca\u00edda de un testaferro. Una nueva ruta, un clan desarticulado, una c\u00e1rcel m\u00e1s llena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una creciente lista de extraditados relevantes hacia los EE.UU. Y, provenientes de varios pa\u00edses latinoamericanos. Y, mientras tanto, el negocio sigue m\u00e1s vivo que nunca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las noticias nos ofrecen a diario fragmentos de una trama cada vez m\u00e1s extensa: personas que transportan, protegen o distribuyen drogas; redes que cruzan fronteras y se adaptan a los controles; dinero que llega a negocios legales, y financia campa\u00f1as pol\u00edticas, equipos de f\u00fatbol o costea conciertos masivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparecen tambi\u00e9n denuncias sobre v\u00ednculos, sobre la cooptaci\u00f3n y la compra de polic\u00edas, de funcionarios aduaneros, de jueces, de fiscales, de legisladores, de due\u00f1os y accionistas importante de bancos privados y hasta de expresidentes y, familiares directos de \u00e9stos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En algunos pa\u00edses, las fuerzas armadas han sido tambi\u00e9n se\u00f1aladas por su cercan\u00eda -y no en pocos casos, involucramiento directo-, con estas redes. No todas las acusaciones y denuncias tienen el mismo fundamento ni han sido probadas ante la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la reiteraci\u00f3n de estas historias obliga a preguntarnos qu\u00e9 nos est\u00e1n diciendo\u2026 \u00bfEs el narcotr\u00e1fico todav\u00eda un fen\u00f3meno criminal que amenaza desde afuera al Estado de derecho? \u00bfO se ha convertido ya en un actor que lo atraviesa y contribuye a reconfigurarlo, aunque las narrativas pol\u00edticas dominantes sigan present\u00e1ndolo como un enemigo externo al que basta con perseguir? Quiz\u00e1 convenga hablar menos de \u201cel narco\u201d como si fuera una organizaci\u00f3n \u00fanica, y m\u00e1s, de redes diversas, cambiantes y opacas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Redes que conectan el cultivo, la fabricaci\u00f3n y el tr\u00e1fico con el lavado de dinero, con la corrupci\u00f3n, con la violencia y con los mercados legales. Su fuerza no reside \u00fanicamente en las armas ni en la capacidad de mover cargamentos. Tambi\u00e9n depende su importancia, de la habilidad que se ha puesto de manifiesto para comprar protecci\u00f3n, para financiar actividades (il\u00edcitas y, l\u00edcitas), infiltrar instituciones republicanas y ofrecer ingresos ah\u00ed, donde las oportunidades formales escasean o donde estas son poco atractivas en comparaci\u00f3n con el lucro y la avidez que aquello brinda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lista de capturas e incautaciones puede alimentar la impresi\u00f3n de que la guerra contra el narcotr\u00e1fico avanza. Sin embargo, si las rutas se reacomodan, las organizaciones se fragmentan y el negocio conserva su capacidad de expansi\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 significa exactamente \u201cestar ganando\u201d? \u00bfSe mide la victoria por el n\u00famero de personas detenidas, por la cantidad de droga decomisada o por la reducci\u00f3n efectiva de la violencia, la corrupci\u00f3n y el poder econ\u00f3mico de estas redes?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un enemigo que atraviesa al Estado La pregunta se vuelve m\u00e1s inc\u00f3moda cuando quienes dicen combatir el narcotr\u00e1fico recurren a asesinatos selectivos o arbitrarios, o cuando las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley aparecen comprometidas con aquello que persiguen. Un Estado de derecho no se defiende suspendiendo sus principios: si la fuerza p\u00fablica puede actuar al margen de la ley, si la justicia, la tutela y la protecci\u00f3n se compra o si la sospecha reemplaza las pruebas, la respuesta al crimen tambi\u00e9n erosiona las reglas que dice proteger. La excepci\u00f3n puede terminar pareci\u00e9ndose demasiado al problema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El negocio y sus beneficiarios Y, mientras se repite la ret\u00f3rica de la guerra al narcotr\u00e1fico, el negocio se diversifica. El dinero circula a trav\u00e9s de la compra de tierras y del uso de este para la agricultura o la ganader\u00eda, a trav\u00e9s de la construcci\u00f3n de condominios en sitios transfronterizos, el establecimiento de gasolineras, la importaci\u00f3n de bienes de capital y la proliferaci\u00f3n de una red o un sistema intransparente de pr\u00e9stamos informales conocidos como \u201cgota a gota\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En distintos lugares, en casi toda la Am\u00e9rica Latina, j\u00f3venes ven en estas redes una v\u00eda r\u00e1pida para obtener dinero, reconocimiento y protecci\u00f3n. Su precio puede ser el sometimiento a un sistema de dependencias m\u00faltiples y la convivencia con el riesgo permanente a una muerte \u201cprematura\u201d y violenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hace falta imaginar una conspiraci\u00f3n para advertir que alrededor de la guerra contra las drogas tambi\u00e9n se mueven intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos. La producci\u00f3n y el tr\u00e1fico de drogas generan enormes beneficios; la persecuci\u00f3n moviliza presupuestos, tecnolog\u00edas, armamento y aparatos de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso no significa que quienes fabrican armas o equipos policiales controlen el negocio, ni que toda pol\u00edtica de combate sea una farsa. Significa que tambi\u00e9n resultan ganadores de dividendos por el solo hecho de un consumo apreciable de bienes y servicios que terminan en manos de actores diversamente involucrados alrededor del negocio de las drogas y de su combate. El gasto social en este combate nos dice la ret\u00f3rica oficial, es irrenunciable. La dimensi\u00f3n del fen\u00f3meno es global. Se vuelven insuficientes las respuestas de un solo pa\u00eds (acaso de una sola regi\u00f3n). Las redes de producci\u00f3n y comercio atraviesan fronteras, se conectan a trav\u00e9s de y con circuitos financieros y aprovechan diferencias entre legislaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el problema es transnacional, la conversaci\u00f3n sobre sus causas y sus alternativas deber\u00eda terminar de configurarse de esa manera. Repetir las mismas estrategias en contextos distintos, sin evaluar sus consecuencias ni sus l\u00edmites, no termina convertida en una alternativa pol\u00edtica seria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Regular no basta: hay que abrir alternativas. Por eso es necesario discutir sin prejuicios la regulaci\u00f3n de las drogas: qu\u00e9 sustancias, bajo qu\u00e9 controles, con qu\u00e9 objetivos y con qu\u00e9 mecanismos de protecci\u00f3n. Legalizar el cultivo o el comercio no resolver\u00eda por s\u00ed solo la violencia, la desigualdad ni la corrupci\u00f3n. Tampoco garantizar\u00eda que las redes criminales desaparezcan: podr\u00edan transformarse, desplazarse o buscar otros mercados. Pero descartar de antemano cualquier regulaci\u00f3n impide examinar si una pol\u00edtica distinta podr\u00eda reducir ciertos beneficios ilegales y proteger mejor a las personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La discusi\u00f3n no debe quedarse y ser reducida a la legalizaci\u00f3n. Sin prevenci\u00f3n, atenci\u00f3n para quienes consumen, reducci\u00f3n de da\u00f1os, rehabilitaci\u00f3n y oportunidades reales para abandonar las econom\u00edas ilegales, cambiar una norma no transforma las condiciones que sostienen el fen\u00f3meno. Se necesitan alternativas laborales y educativas, instituciones confiables, justicia independiente y pol\u00edticas capaces de ofrecer seguridad sin convertir la violencia en m\u00e9todo habitual de gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El narcotr\u00e1fico no es \u00fanicamente un enemigo al que se captura ni una mercanc\u00eda que se decomisa. Es tambi\u00e9n una red de poder y de intereses que opta por alterar instituciones, econom\u00edas y vidas. Reconocerlo no supone aceptar que el Estado haya sido derrotado. Supone preguntarnos, con honestidad, si las pol\u00edticas actuales fortalecen el Estado de derecho o si, en algunos casos, lo debilitan mientras proclaman defenderlo. La pregunta, por tanto, no es solo si estamos ganando la guerra. Es qu\u00e9 entendemos por victoria, qui\u00e9n paga su costo y qu\u00e9 sociedad queda despu\u00e9s. Quo vadis?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El narcotr\u00e1fico puede estar reconfigurando las instituciones que dicen combatirlo. Pensar una respuesta exige ir m\u00e1s all\u00e1 de la ret\u00f3rica de la guerra. Por Edgar Arturo S\u00e1nchez Mendoza. Polit\u00f3logo, UCR. Una incautaci\u00f3n de droga en un contenedor comercial. La captura de un capo importante. Otra captura. La ca\u00edda de un testaferro. 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