Por Lorgie Quesada Viales, surfista modalidad bodyboarding.
En una acción sin precedentes nunca vista en la historia del deporte de Costa Rica quien escribe estas líneas, surfista de la categoría bodyboarding, fue querellada por un supuesto delito contra el honor en perjuicio del actual asesor legal de la Federación de ese deporte (FSCR), el abogado Walter Brenes Soto.
Durante una entrevista que concedí en octubre pasado al Semanario de la Universidad de Costa Rica (UCR) critiqué el hecho de que en diciembre del 2024 el mismo Brenes Soto presentó un recurso de amparo en que demandaba a la citada Federación que le negaba a su cliente -según indica el mismo documento legal- el acceso a información relacionada con el manejo administrativo de ese ente deportivo.
Sin embargo, once meses más tarde Brenes Soto -director del Bufete Energy Law Firm (ELAW)- decidió acusarme presentándose como “asesor legal” de la Federación porque en la entrevista con el periódico de la UCR utilicé la frase coloquial “cambio de bando” para referirme al hecho de que antes actuaba contra la Federación y actualmente se desempeña en favor de esa organización.
Las afirmaciones que hice están basadas en documentos porque obviamente poseo una copia del recurso de amparo de Brenes Soto que; por cierto, estaba tan mal elaborado que la Sala Constitucional lo rechazó ad portas; es decir, sin entrar a discutir el fondo del asunto porque carecía de los requisitos técnicos mínimos para ser admitido.
Igualmente, como es de esperarse tengo la querella que el actual asesor legal de la FSCR presentó en mi contra por mis aseveraciones en el Semanario de la UCR en relación con varios temas; entre ellos, la nueva posición del director de ELAW quien interpuso la querella en mi contra en el Tribunal Penal del II Circuito Judicial de San José instancia que la rechazó por falta de competencia y; por ese motivo, trasladó el expediente al Tribunal de Quepos, Puntarenas.
Como puede verse a las claras puedo demostrar que Brenes Soto antes ejercía como abogado en contra de la FSCR, pero ahora asesora en temas jurídicos a la misma Federación.
Habida cuenta de esas pruebas contundentes para respaldar mis afirmaciones la acción de Brenes Soto es solamente un vano intento para implantar la mordaza y la férrea censura en contra de cualquier surfista que se atreva a cuestionarlo a él o la FSCR.
La acción del abogado de la Federación resulta preocupante porque entonces en el futuro cualquier atleta en el deporte de las olas que desee criticar el actuar de esa organización podría ser intimidado mediante un proceso legal como el que enfrento actualmente.
Aquí surgen interrogantes fundamentales ¿Avala la Federación que su propio asesor legal demande a los surfistas? ¿Cuándo fue que la junta directiva de la FSCR le dio luz verde a Brenes Soto para querellar a los atletas presentándose como asesor legal de esa entidad? ¿Este tipo de prácticas serán recurrentes en el futuro?
