Por Gerardo Zúñiga Zúñiga. Regidor Propietario de Puntarenas*.
Hay nombres que duelen de tanto quererlos. Puntarenas es uno. Decir “Puntarenas” es invocar el pasado cuando el tren llegaba a la Estación del Pacífico, el olor a Churchill en el Paseo de los Turistas,atardeceres vistosos , las lanchas de cabotaje y los botes entrando con la pesca del día y el orgullo de ser puntarenenses cuando el país entero nos llamaba “La Perla del Pacífico”.
Esa Puntarenas no es un recuerdo. Es una promesa. Y como regidor en estos dos años de estar en el Concejo Municipal, he confirmado algo que la historia ya nos enseñó: cuando Puntarenas se pone de acuerdo, Puntarenas florece y crece.
Lo que he visto en estos dos años: el puerto no está dormido, está esperando ansiosamente un líder con visión de ruta y proyección de futuro.

Desde mi curul he sido testigo de tres verdades que me llenan de optimismo:
-Hay capital humano. Pescadores que innovan con maricultura, jóvenes que crean apps para turismo, mujeres que convierten la cocina porteña en emprendimiento. El porteño no pide regalado; pide oportunidad.
-Hay institucionalidad que quiere caminar. Bomberos, Cruz Roja, Guardacostas, Cámara de Turismo, universidades y funcionarios municipales que, con pocos recursos, hacen milagros. Falta articularlos, no inventarlos.
-Hay amor por la tierra. Cuando convocamos audiencias para el Plan Regulador Costero o para limpiar la Angostura, la gente llega. El porteño critica, sí, pero participa. Y quien participa, cree.
El problema nunca ha sido de ganas. Ha sido de rumbo compartido.
¿Qué Puntarenas añoramos? La que vuelve a ser destino, no de paso
Añoramos la Puntarenas donde el turista no solo compra un vigorón y sigue hacia Guanacaste. Añoramos la ciudad que retiene, que enamora, que da empleo. Esa Puntarenas es posible y no requiere inventar el agua tibia. Requiere tres acuerdos básicos:
Orden y limpieza como política cantonal
Nadie invierte donde hay caos. Desde el Concejo hemos impulsado el reglamento de ventas ambulantes y el plan de manejo de residuos sólidos. Pero falta el gran pacto: comerciantes, Municipalidad, Ministerio de Salud y Fuerza Pública, todos con una sola regla. Un Paseo de los Turistas limpio, seguro y sin ventas desleales vale más que mil campañas publicitarias.
De puerto de paso a puerto de experiencia
Tenemos historia, gastronomía, estero, islas, pesca deportiva y cultura Debemos ofrecer un Producto turístico integrado. para crear 4 rutas: 1. Ruta Histórica del Tren y el Muelle, 2. Ruta Gastronómica del Churchill al ceviche, 3. Ruta de Naturaleza Estero-Isla San Lucas, y las otras islas del golfo
Ruta de Cruceros con ciudad preparada. Que el crucero que atraca deje divisas en el mercado local no solo en el muelle.
Volver la vista al mar como empleo, no como nostalgia.
La pesca atraviesa crisis, pero la maricultura, la acuicultura y la transformación de productos son futuro. Como regidor apoyé la moción para ceder terreno municipal a cooperativas de mujeres procesadoras de pescado. Ese es el camino: valor agregado porteño, sello de origen, y alianzas con el sector privado para exportar. Puntarenas debe trazar
La hoja de ruta: un Pacto por la Perla del Pacífico.
Un acuerdo escrito, medible y público entre:
-Gobierno Local: Alcaldía y Concejo Municipal con presupuesto y plazos.
-Fuerzas vivas: Cámara de Comercio, de Turismo, de Pescadores, de Transportistas.
-Sociedad civil: Asociaciones de desarrollo, grupos culturales, ambientalistas, universidades, iglesias.
-Gobierno Central: ICT, INCOP, INA, MOPT, MINAE.
Para ello El Pacto tendrá 5 ejes y 20 metas a 4 años. Cada 6 meses rendimos cuentas en sesión municipal abiertas pueblo. Sin discursos, con datos: cuántos empleos nuevos, cuántos metros de acera construidos, cuántos turistas pernoctaron, cuánto bajó la inseguridad.
La Puntarenas que añoramos no la va a decretar un alcalde ni un regidor. La vamos a construir entre todos o no la vamos a tener.
Como historiador sé que las ciudades mueren cuando sus hijos dejan de creer en ellas. Como politólogo sé que el desarrollo llega con consenso, no con pleitos. Como abogado sé que la ley es la herramienta, no la excusa. Y como ex diplomático sé que Puntarenas tiene todo para volver a ser marca país.
En estos dos años he discutido, he cedido, he aprendido. Pero nunca he dejado de creer que el mejor homenaje a los abuelos que hicieron grande este puerto es no resignarnos a verlo pequeño.
La Puntarenas que añoramos existe. Está en el porteño que madruga, en la maestra que enseña, en el empresario que invierte aunque la marea esté baja. Solo falta que nos demos la mano y rememos hacia el mismo lado.
Desde mi curul, mi mano está extendida. Por Puntarenas la Perla del pacífico que otrora fuimos y volveremos a ser.
*Doctor en Derecho, exDiplomático, Politólogo, Abogado e Historiador.
