El avance de amenazas más complejas desafía la capacidad de las organizaciones para detectar y responder a incidentes, evidenciando brechas en la madurez de ciberseguridad en la región.
La escala y sofisticación de los ciberataques están incrementando la presión sobre los equipos de seguridad de las empresas. De acuerdo con datos de la encuesta CISO, realizada por Kaspersky, el 81% de las organizaciones en América Latina afirma haber observado un aumento significativo en el número de ataques en los últimos dos años, mientras que el 83% señala que estas amenazas también se han vuelto más sofisticadas.
Este escenario genera preocupación entre los líderes de seguridad: el 90% de los encuestados en la región considera que aún queda “algo” o “mucho” por hacer para garantizar la protección de sistemas y datos en los próximos dos años, y el 45% cree que ese esfuerzo será considerable.
Según expertos de Kaspersky, la evolución del panorama de amenazas refleja un cambio en el comportamiento de los ciberdelincuentes, quienes han comenzado a combinar el uso de herramientas legítimas en distintas etapas de los ataques para dificultar su detección, explotar vulnerabilidades en sistemas y ejecutar fraudes potenciados por inteligencia artificial, dejando el uso de malware para las fases finales.
Entre los principales riesgos que enfrentan las organizaciones en América Latina se encuentran las brechas de seguridad en entornos de nube (50%) y los ataques basados en inteligencia artificial (48%), junto con amenazas como el phishing y la ingeniería social (40%), el ransomware (32%), los ataques a la cadena de suministro (24%), los riesgos internos (28%) y las amenazas persistentes avanzadas (APT) (28%). Estos vectores comparten su capacidad de adaptarse rápidamente a las defensas organizacionales y explotar múltiples puntos de ataque de forma simultánea, lo que dificulta su detección en etapas tempranas.
Además de la creciente complejidad de los ataques, los equipos de seguridad enfrentan retos operativos internos para responder con rapidez a los incidentes. La encuesta en la región muestra que los procesos más demorados son el análisis de causa raíz, citado por el 44% de las empresas, la identificación de amenazas en tiempo real (43%), la coordinación de la respuesta entre equipos (26%), la contención y mitigación de incidentes (26%) y la investigación de alertas de seguridad (20%).
“Estos resultados evidencian una brecha estructural en la madurez de ciberseguridad de muchas organizaciones, donde la dependencia de procesos manuales y la baja integración entre herramientas limitan la capacidad de respuesta. Esta fragmentación no solo ralentiza la detección y el análisis de los incidentes, sino que amplía la ventana de exposición, permitiendo que los atacantes se muevan con mayor libertad dentro de la red y escalen el impacto del ataque”, asegura Daniela Álvarez de Lugo, Gerente General para NOLA en Kaspersky.
Ante este contexto, los especialistas de Kaspersky destacan tres desafíos clave. El primero es mejorar la visibilidad sobre ataques en curso o en etapas iniciales, integrando inteligencia de amenazas de fuentes confiables que permita identificar campañas, tácticas e indicadores de compromiso antes de que impacten a la organización.
El segundo desafío es la detección de amenazas avanzadas dentro del entorno corporativo, ya que los ataques modernos utilizan múltiples etapas y técnicas de evasión. Para reducir este riesgo, los expertos recomiendan adoptar tecnologías como EDR y XDR, que emplean correlación automatizada y análisis de comportamiento para identificar actividades sospechosas en tiempo real.
Por último, muchas organizaciones enfrentan procesos de respuesta fragmentados y lentos, lo que prolonga el tiempo necesario para contener un incidente. En este sentido, revisar los flujos operativos e incorporar automatización e integración entre herramientas de seguridad puede reducir significativamente el tiempo entre la detección y la contención de un ataque.
“Una estrategia de ciberseguridad efectiva se construye sobre tecnología, procesos y talento. Aun frente a amenazas cada vez más complejas, proteger la organización es posible con las decisiones e inversiones adecuadas”, concluye Álvarez de Lugo.
Para conocer más sobre la investigación de Kaspersky, visite la página especial y descargue el informe Encuesta CISO 2025.
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