Por Hernán Imhoff. Presidente de la Cámara de Comercio y Turismo Tamarindo.

Este 25 de Julio celebramos el 2002 aniversario de la Anexión del Partido de Nicoya al Estado Libre de Costa Rica decisión de un grupo de visionarios que cambió por completo la historia de Costa Rica.

La llegada de ese territorio a nuestro país aportó incontables beneficios que van desde la cultura y el arte hasta la ganadería; además, del turismo junto con otros impactos positivos más recientes como la producción de energía eléctrica renovable, únicamente para citar algunos temas.

Pero más allá de quedarnos en el discurso del pasado es necesario señalar cuáles deben ser los derroteros de los próximos años para que Guanacaste se mantenga en la senda del crecimiento durante los próximos años.

El Indice de Competitividad Nacional (ICN), elaborado por el Consejo de Promoción de la Competitividad (CPC), permite identificar dónde priorizar recursos y cuáles acciones pueden producir el mayor impacto en el desarrollo de la provincia.

La investigación del CPC señala que la competitividad de los cantones de Guanacaste podría mejorar, en promedio, hasta 11 puntos mediante decisiones concretas que ya están al alcance de los gobiernos locales.

En la actualidad Guanacaste ocupa este año la quinta posición entre las siete provincias del país, con 53,2 puntos sobre 100, correspondiente a un nivel de desempeño “limitado” en el ICN.

Según el CPC de los 125 indicadores que componen el ICN, 30 —un 24 por ciento — están vinculados directamente con la gestión local, particularmente en áreas como infraestructura, planificación, digitalización, sostenibilidad y prestación de servicios.

El 76 por ciento restante depende de decisiones del Gobierno Central, las instituciones públicas, las empresas, las universidades y otros actores del desarrollo.

De acuerdo con el CPC mejorar la competitividad de Guanacaste “requiere, por tanto, una visión compartida y una acción coordinada con la ventaja de que la provincia “reúne algunas de las condiciones con mayor potencial de desarrollo del país: liderazgo turístico, el segundo aeropuerto internacional, capacidad para atraer inversión, generación de energías renovables, agroindustria y una ubicación estratégica para la logística. El reto no es identificar esas fortalezas, sino convertirlas en empleo, inversión y mejores oportunidades para las personas”.

La última medición del ICN refleja que la provincia “muestra avances importantes en adopción de tecnologías de información y comunicación, así como en habilidades y competencias. Estas condiciones reflejan progresos en conectividad y capital humano y constituyen una plataforma para atraer inversión y generar empleo de mayor calidad. Al mismo tiempo, el Índice identifica con precisión dónde se pierde competitividad. El desafío más urgente se encuentra en salud, donde la última medición registró un incremento en la mortalidad infantil. También persisten brechas en infraestructura vial, seguridad, productividad, construcción e instituciones”.

Este diagnóstico es una excelente herramienta para diseñar una hoja de ruta en alianza con las instituciones gubernamentales y los gobiernos locales formando equipo para mejorar lo obtenido hasta ahora, pero sobre todo para incrementar el éxito en el futuro.

Por ahora es claro que en los últimos 20 años la economía local ha mostrado grandes avances en una región que otrora expulsaba mano de obra hacia regiones como el Valle Central o la Zona, pero que ahora atrae talento humano gracias en parte al auge del sector turismo.

Ese crecimiento debe llegar a otros segmentos del aparato productivo de Guanacaste incrementando los puestos de trabajo; pero sobre todo, mejorando la calidad de vida local.

Con esa meta la gesta de la Anexión pasará del Festejo a la realidad concreta.

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