Por Gerardo Zúñiga Zúñiga*.

El 1° de mayo de 2026 no solo cambia el Directorio del Concejo Municipal. Ese mismo día se instala la nueva Asamblea Legislativa 2026-2030. Y como porteño, como municipalista y como estudioso de la historia política costarricense, me corresponde hacer una reflexión crítica: ¿Qué espera Puntarenas de sus cinco diputados?

Porque tener seis curules no es un privilegio. Es una deuda.

La nueva Asamblea Legislativa nace en medio de tres crisis: fiscal, de seguridad y de representación. El ciudadano está cansado del insulto, del show y de proyectos que no caminan. Pide acuerdos, pero con contenido. Pide firmeza, pero con rumbo.

A esto se suma un fenómeno peligroso: la provincialización del debate nacional. Cada diputado llega con la camiseta de su provincia, pero olvida que legisla para 5 millones. El reto es doble: ser voz de Puntarenas sin ser mudo para Costa Rica.

Puntarenas eligió a seis diputados. No los voy a nombrar por fracción, porque el hambre, el desempleo y el narco no tienen partido. Los voy a interpelar por provincia:

Deuda histórica: Puntarenas aporta 9% del PIB con pesca, turismo y puertos, pero recibe 4% de inversión pública. Reto 1: Que los seis actúen como bancada provincial cuando se discuta presupuesto.

Puntarenas es la provincia con más homicidios por 100 mil habitantes. Reto 2: Leyes de extinción de dominio, sí. Pero también ley de empleo costero, ley de deporte en barrios, ley de inteligencia financiera. Balas sin oportunidades es echarle gasolina al fuego.

Puerto, no patio trasero: El muelle, la marina, la Zona Marítimo Terrestre. Aprobar la Ley de Ciudades Portuarias que duerme desde 2018. Que Puntarenas deje de ser visto como el lugar “donde llegan los cruceros” y pase a ser donde vive gente. Con plan regulador costero, no con ocurrencias.

Descentralización: Reformar el Código Municipal para que el 10% del impuesto a sociedades se quede en los cantones costeros. No podemos seguir pidiendo permiso a Zapote para arreglar una alcantarilla. La autonomía del art. 170 constitucional no puede ser letra muerta.

Que no les dé vergüenza ser porteños. Que hablen como porteños, que defiendan , la mascarada, el churchill, pero con proyectos. Porque un pueblo sin identidad es un barrio de paso. Y Puntarenas no es paso: es destino.

Seamos claros. No queremos seis diputados que:

-Vayan a calentar la curul y levantar la mano por consigna de San José.

-Usen Puntarenas para el TikTok cada vez que hay temporal o ahogado y que no se peleen entre ellos mientras y la pesca artesanal desaparece.

-Nos vendan que “Puntarenas va bien” porque abrieron un café en el centro, mientras El Roble y Chacarita no tienen EBAIS 24/7.

Desde el Concejo Municipal de Puntarenas tenderemos la mano. Pero también alzaremos la voz. El art. 13 del Código Municipal nos da la potestad de convenir con el Poder Legislativo. Vamos a usarla.

Propongo, desde ya, una mesa permanente “Puntarenas 2030”: seis diputados, nueve alcaldes, sociedad civil. Una agenda, no seis agendas. Un pliego provincial, no cinco discursos.

Señores Diputados y diputadas de Puntarenas: ustedes no representan a un partido. Representan a la provincia más larga, más pobre y más alegre de este país. Representan al pescador de Isla Chira, a la maestra de Paquera, al piangüero de Costa de Pájaros, al estudiante del CTP del Roble que sueña con no irse.

El reto de la nueva Asamblea es devolverle la fe al país. El reto de ustedes es devolverle Puntarenas a los puntarenenses.

Cinco curules no son poder. Son mandato. Y el mandato es claro: que el próximo 1° de mayo de 2030, Puntarenas esté mejor que hoy. No en discurso.

Caso contrario, la historia, que no perdona y que no olvida, se los cobrará.

*Regidor Propietario de Puntarenas. Doctor en Derecho. Politólogo, Historiador y exdiplomático.

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