Por Hernán Imhoff. Presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Tamarindo.
El tema de la longevidad se ha convertido en un sello que distingue a la Península de Nicoya en el mundo entero como una región de Costa Rica que destaca porque ofrece a los nacionales y extranjeros grandes facilidades para desarrollar estilos de vida saludables.
Esa condición —apoyada en baluartes como las tradiciones gastronómicas basadas en alimentos como el maíz, un clima adecuado y bajos niveles de estrés— ha permitido que la provincia de Guanacaste haya empezado a abrirse un nicho cada día mayor en el llamado “turismo de bienestar”.
Definido como aquel mercado en el que los visitantes buscan prácticas como el yoga o la meditación, entre otras, el turismo de bienestar se ha venido consolidando a pasos agigantados en muchas partes del mundo, convirtiéndose en una industria de gran relevancia económica.
La consultora de mercados Global Market Insights revela que el turismo de bienestar se estimó en USD 975 200 millones en 2025. Además, se prevé que aumente de USD 1,06 billones en 2026 a USD 2,16 billones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 8,2 %. Global Market Insights
Esos datos, junto con facilidades como la operación exitosa del Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós de Liberia, brindan un panorama esperanzador para que Guanacaste pueda liderar una estrategia intensa de promoción destinada a atraer a ese tipo de visitantes.
Una estrategia de ese tipo debe contar con el apoyo decidido de las autoridades gubernamentales y de las organizaciones de la sociedad civil, como la Cámara de Comercio y Turismo de Tamarindo, desde la cual podemos aportar los insumos necesarios para diseñar una hoja de ruta exitosa.
Es preciso sumar fuerzas para explorar estas nuevas oportunidades, que tendrían un impacto enorme sobre una gran cantidad de sectores paralelos, como los servicios de salud, los centros de retiro especializados y la atención especializada para personas adultas mayores, por citar apenas algunos de los segmentos que se podrían beneficiar.
Necesitamos aprovechar el auge mediático de Guanacaste como una de las zonas azules del mundo para multiplicar ese mensaje con la mayor amplitud posible, porque tenemos grandes fortalezas que nos brindan ventajas frente a nuestros competidores.
En la provincia tenemos profesionales de la salud de enorme capacidad técnica, una infraestructura de hoteles y alojamientos de primer mundo, experiencias culturales de gran atractivo para un público altamente educado y, además, un sector empresarial pujante.
Ya es tiempo de tomar decisiones de política pública que conviertan la longevidad —y sus aliados estratégicos— en proyectos concretos que permitan fortalecer el posicionamiento de Guanacaste como líder mundial en turismo de bienestar.
