Por Luis Castrillo Marín.

Hace unos días se festejó el cumpleaños 95 de doña Vilma Torres Meléndez una nicoyana emblemática quien laboró durante casi cuatro décadas como auxiliar de enfermería en el hospital de La Anexión donde cientos -tal vez miles- de pacientes fueron atendidos por ella quien siempre derrochó grandes dosis de amabilidad y cordial.

Doña Vilma -vecina del barrio Santa Lucía- formó parte de esa estirpe de abnegados funcionarios de la Caja Costarricense del Seguro Social una institución que propios y extraños reconocen como parte intrínseca de la democracia costarricense.

A punta de un esfuerzo tesonero logró sacar adelante una familia de dos hombres y cinco mujeres quienes luego extendieron el núcleo familiar a una prole de 30 nietos quienes llegaron -incluso desde los Estados Unidos- a suelo nicoyano para unirse al homenaje de la matrona que aún conserva el espíritu jovial de sus años mozos al punto de que en esa noche cuando quedo más cerca de la centuria se apuntó a cantar karaoke.

¡Que gran ejemplo!

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