abril 15, 2024

SOLO UNA OPINION SOBRE POLARIZACION POLITICA

Si alguien cree que la polarización política, ideológica, de intereses sectoriales, derechos de minorías o de grupos se está disipando en Costa Rica, podría estar inmerso en un escenario ilusorio, donde lo utópico podría estar teñido de ingenuidad. Los cambios sociales significativos suelen estar vinculados a la polarización, y aunque no respalde la polarización como motor del cambio en democracia, tal vez se podría argumentar que esta surge como respuesta a la desigualdad y la insatisfacción de necesidades básicas de un segmento de nuestra población.

Un sistema con dogmas políticos, ideológicos y económicos excluyentes, sin duda, constituye el escenario propicio para la aparición de movimientos «antisistema». La democracia, hasta ahora observada, y el desarrollo de partidos clasistas en las últimas décadas, son indudablemente el combustible para grupos o individuos que, bajo la consigna «antisistema», aprovechan las diferencias religiosas, nacionales, económicas, raciales o étnicas para generar conflictos y convertir nuestra sociedad en un «verdadero mercado persa».

Los conceptos antisistema pueden y deben ser aceptados cuando el sistema imperante es excluyente, corrupto y promueve descaradamente la inequidad y la concentración de riqueza en manos de unos pocos en detrimento de las grandes mayorías.

Es innegable que la polarización puede ser un instrumento de cambio social con resultados positivos. La contradicción ideológica puede conducir a cambios significativos que beneficien a un amplio sector de la población, aunque al mismo tiempo perjudique a otro igual o incluso más extenso. La democracia, por derecho o sin él, alberga la divergencia de opiniones no solo dentro de los partidos políticos, sino también en los más inverosímiles grupos civiles de ciudadanos que, respaldados por el derecho de reunión, defienden creencias, derechos civiles, formas de vida y cuestiones de equidad económica y ascenso social.

Hoy en día, esa semilla de polarización, ya sea política, religiosa, deportiva e incluso en otros ámbitos, es más propensa a acentuarse gracias a la proliferación de redes sociales, medios de comunicación, opinadores, trolls, analistas políticos y gobernantes. La polarización se manifiesta cada vez más evidente en las redes sociales y en nuestro ejercicio democrático de la libertad de expresión y prensa.

Quizás lo verdaderamente enriquecedor es tener una clara conciencia de qué lado estamos defendiendo con respecto a nuestros anhelos. No vaya a ser que estemos respaldando, sin saberlo, sistemas cada vez más excluyentes al encontrarnos en el lado de nuestro adversario natural.

Tomemos en consideración que «la gestación de sistemas de partidos con niveles considerables de polarización es un indicador de mayor diversidad ideológica. Al igual que en el pasado, la baja polarización ideológica se debería a que importantes sectores de la sociedad estarían excluidos y el sistema de partidos solo reflejaría conflictos entre las élites de los sistemas políticos y, en muchos casos, conflictos personalistas…» (Polarización ideológica y satisfacción con la democracia en América Latina: un vínculo polémico. 2020).


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