El país no enfrenta simplemente una sequía. Enfrenta una prueba estratégica.
Por Gustavo Salloum. Gerente de Operaciones en Latinoamérica en Kaizen Company.
Durante décadas, el país construyó una de las matrices eléctricas más admiradas de Hispanoamérica: alta cobertura, fuerte participación renovable, predominio hidroeléctrico, baja dependencia fósil y una narrativa ambiental poderosa. Ese modelo no fue un error. Al contrario: fue una ventaja nacional. Pero el problema aparece cuando una ventaja diseñada bajo ciertos supuestos climáticos empieza a operar en un entorno donde esos supuestos ya no son estables.
En 2026, los pronósticos apuntan a una reducción de hasta 30% en las lluvias, mientras la generación hidroeléctrica representó aproximadamente 76% de la electricidad en 2025. El ICE ha previsto respaldo térmico temporal y posibles presiones tarifarias, aunque descarta desabastecimiento inmediato. El fenómeno no es aislado: NOAA confirmó condiciones de El Niño y la OMM advierte que El Niño suele asociarse con condiciones más secas en Centroamérica, además de aumentar riesgos de calor extremo y anomalías de precipitación.
La lectura desde Junteki Kaizen es directa: Costa Rica no está fallando porque haya hecho mal las cosas. Está siendo presionada porque hizo muy bien algo que ahora debe reconfigurarse frente a un entorno diferente. Esa es la esencia de la trampa de la eficiencia: cuando un sistema exitoso optimiza su operación, pero no cuestiona a tiempo si sus condiciones externas siguen siendo las mismas. El libro plantea precisamente que la pregunta crítica deja de ser “cómo mejorar lo que hacemos” y pasa a ser “si lo que hacemos sigue siendo correcto frente al entorno”.
Los antecedentes históricos ya habían advertido el problema
La historia eléctrica e hidrológica de Costa Rica muestra que este no es un fenómeno nuevo.
En 1994, el ICE registró que la generación térmica llegó a 17,4% de la generación eléctrica, en parte por una fuerte sequía. Es decir, hace más de tres décadas el sistema ya había demostrado que, ante estrés hídrico severo, la matriz renovable requería respaldo fósil para sostener confiabilidad.
En 2007, Costa Rica declaró emergencia nacional por apagones constantes durante el verano, asociados a un déficit de suministro eléctrico. Un análisis regional de sequía en Centroamérica documenta que la producción eléctrica costarricense era principalmente hidroeléctrica y que los efectos de El Niño generaron un verano más seco, con déficit de agua en embalses.
En 2014, durante otra sequía regional, Costa Rica y El Salvador aumentaron generación térmica. El mismo informe señala tres consecuencias directas: importación de combustibles fósiles, aumento de costos y mayores emisiones de CO₂. Además, la sequía ocurrió entre junio y septiembre, precisamente meses críticos para la producción hidroeléctrica.
En 2014-2016, un estudio científico sobre anomalías de precipitación durante El Niño en Costa Rica reportó impactos extremos y espacialmente contrastados: déficit de lluvia de 46% en el Pacífico, asociado a sequía severa, y superávit de 94% en el Caribe, asociado a inundaciones severas. Este dato es clave: El Niño no significa simplemente “menos lluvia en todo el país”; significa mayor complejidad hidrometeorológica, con impactos distintos por región, cuenca y sistema operativo.
En 2024, Costa Rica anunció un plan de racionamiento eléctrico por la peor sequía en cinco décadas. Reuters reportó niveles críticos en embalses, afectación de plantas hidroeléctricas, problemas con entregas privadas, presión regional para importar energía y aumento de demanda eléctrica de 9% en enero respecto al año anterior. También se señaló que el país no veía racionamientos desde 2007.
El patrón histórico es claro: 1994, 2007, 2014, 2014-2016, 2024 y 2026 no son episodios desconectados. Son señales recurrentes de que el sistema eléctrico costarricense necesita evolucionar desde una lógica de eficiencia renovable hacia una lógica de resiliencia adaptativa.
El verdadero problema no es la hidroelectricidad
Sería un error concluir que la hidroelectricidad es el problema. No lo es. La hidroelectricidad ha sido una columna estratégica de Costa Rica. El problema es más fino: el sistema depende de que el recurso hídrico se comporte dentro de márgenes suficientemente previsibles.
Desde Junteki Kaizen, esto se llama desalineación entre sistema y entorno. El sistema interno puede seguir siendo técnicamente eficiente, pero el entorno externo —clima, caudales, demanda, política energética, mercado regional, costos de respaldo— cambia con mayor velocidad que la capacidad institucional de ajuste.
El propio Plan de Expansión de la Generación del ICE reconoce preocupaciones estructurales: necesidad de mayor capacidad firme, respaldo para compensar la variabilidad renovable, modernización exigente de plantas, indisponibilidades prolongadas y un parque de generación donde alrededor del 60% de la capacidad instalada tiene más de 20 años de operación. También advierte que, con poca capacidad térmica, la salida temporal de plantas firmes plantea una condición delicada.
Ahí está el punto Junteki: no basta con defender el modelo. Hay que reentrenar el modelo para leer, decidir y reconfigurarse antes de la crisis.
La trampa costarricense: confundir éxito histórico con suficiencia futura
Costa Rica tiene una ventaja simbólica: su matriz renovable. Pero también tiene un riesgo cognitivo: creer que el prestigio del modelo lo hace automáticamente robusto frente al futuro.
La filosofía de Junteki Kaizen advierte contra esa ilusión. Kaizen tradicional mejora lo existente; Junteki agrega una pregunta incómoda: ¿sigue siendo válido aquello que estamos mejorando? En el libro, Junteki se define como una integración entre mejora continua y adaptación dinámica, no como sustitución de la eficiencia, sino como su evolución bajo condiciones cambiantes.
Aplicado a Costa Rica, eso significa que el debate no debería reducirse a “Estado versus privado”, “hidro versus térmico” o “reforma versus statu quo”. Esos son debates parciales. La pregunta superior es:
¿Tiene Costa Rica un sistema eléctrico capaz de sensar, interpretar, decidir, reconfigurar y estabilizarse frente a escenarios climáticos más variables?
Si la respuesta es incompleta, entonces la solución no es solamente más infraestructura. Tampoco es solamente más regulación. Y tampoco es solamente más mercado.
La solución de fondo es desarrollar una capacidad adaptativa compartida.
Por qué el entrenamiento en Junteki es la solución para todos los involucrados
El entrenamiento en Junteki Kaizen no debe entenderse como un curso motivacional. Debe entenderse como una arquitectura de pensamiento y decisión para actores que hoy operan con incentivos, datos y urgencias distintas.
Para el ICE y los operadores del sistema, Junteki permite pasar de una planificación centrada en expansión y operación hacia una planificación viva, con lectura climática, escenarios hidrológicos, disponibilidad real de activos, demanda dinámica y gestión activa de respaldo.
Para los reguladores y formuladores de política pública, permite evaluar reformas no solo por eficiencia económica o apertura de mercado, sino por resiliencia sistémica: confiabilidad, equidad tarifaria, capacidad de respuesta, protección de usuarios vulnerables y sostenibilidad de largo plazo.
Para el sector privado, permite dejar de mirar el sistema eléctrico únicamente como costo o restricción, y empezar a verlo como riesgo estratégico. Una empresa intensiva en energía necesita entender caudales, tarifas, respaldo, contratos, eficiencia energética y continuidad operativa como variables de competitividad.
Para los usuarios residenciales y comunidades, Junteki ayuda a comprender que la adaptación no es responsabilidad exclusiva del operador eléctrico. Gestión de demanda, ahorro, horarios de consumo, generación distribuida, almacenamiento local y cultura de eficiencia forman parte del sistema.
Para la academia y centros técnicos, Junteki ofrece un marco para conectar meteorología, hidrología, energía, economía, comportamiento humano y toma de decisiones. La evidencia científica sobre ENSO solo genera valor si se traduce en decisiones operativas.
Para los tomadores de decisión política, el entrenamiento Junteki reduce el riesgo de actuar tarde. El libro plantea que aplicar Junteki implica incorporar de manera sistemática una pregunta: si cada decisión mantiene o mejora la relevancia frente al entorno. También exige lectura activa del entorno, ritmos de decisión más cortos, gestión de obsolescencia y cultura que no penalice el cuestionamiento.
La solución no es reaccionar mejor; es anticipar mejor
Costa Rica no necesita abandonar su modelo renovable. Necesita hacerlo más adaptativo.
Eso implica entrenar a todos los involucrados en cinco capacidades:
- Sensar: leer señales climáticas, hidrológicas, tecnológicas, regulatorias y de demanda antes de que se conviertan en crisis.
- Interpretar: distinguir entre una anomalía temporal y una señal estructural de cambio.
- Reconfigurar: ajustar portafolio energético, respaldo, mantenimiento, contratos, tarifas, demanda y comunicación pública.
- Estabilizar: mantener confiabilidad, disciplina operativa y equidad mientras se ejecutan ajustes.
- Gestionar obsolescencia: identificar qué supuestos, activos, normas o prácticas dejaron de ser suficientes.
Ese ciclo es Junteki aplicado al sistema eléctrico.
Conclusión
Costa Rica es un caso ejemplar porque no representa el fracaso de un mal modelo. Representa algo más difícil: la vulnerabilidad de un modelo exitoso frente a un entorno que cambió.
La evidencia histórica muestra que las sequías y El Niño ya habían presionado el sistema eléctrico costarricense en varias ocasiones. La evidencia científica muestra que ENSO puede producir déficits severos de lluvia en unas regiones y excesos en otras. La evidencia operativa muestra que el sistema necesita respaldo, capacidad firme, modernización y decisiones más rápidas. Y la evidencia estratégica muestra que la eficiencia renovable, por sí sola, ya no basta.
Desde Junteki Kaizen, el mensaje es claro: Costa Rica no debe renunciar a lo que la hizo fuerte. Debe entrenarse para que aquello que la hizo fuerte no se convierta en una rigidez.
