Por Gerardo Zúñiga Zúñiga*.
Hace dos años, en febrero de 2024, los costarricenses acudimos a las urnas para elegir a las autoridades municipales en un proceso marcado por importantes reformas electorales y un llamado a la renovación del liderazgo local.
Hoy, a dos años de esa jornada democrática, es momento de reflexionar sobre los cambios que han transformado a nuestras municipalidades y fundamentalmente, de mirar hacia adelante para definir el rumbo que tomaremos con las próximas votaciones.
El canton Central de Puntarenas no puede esperar más años de promesas y proyectos inconclusos. Los próximos regidores Municipales de nuestro cantón central necesariamente deberán asumir la responsabilidad de trabajar con transparencia, compromiso y humildad, poniendo las necesidades de la población por encima de cualquier interés partidista o personal.
Las municipalidades son la instancia de gobierno más cercana a la población, y sus decisiones tienen un impacto directo en la calidad de vida de cada costarricense. Por ello, es fundamental que la ciudadanía se involucre activamente en el proceso electoral, conociendo las propuestas de los candidatos y ejerciendo su derecho al voto de manera consciente.
He tenido el inmenso honor de servir al cantón central como regidor propietario, y aunque los desafíos son grandes, sé que nuestro pueblo porteño tiene el potencial de superarlos. Es momento de pensar en el futuro de las próximas generaciones y de tomar decisiones que permitan al cantón central de Puntarenas salir adelante, de ahí el imperativo de que todos los ciudadanos deban empezar a exigir a los futuros candidatos municipales propuestas concretas, planes de trabajo claros y compromisos medibles.
Nuestro cantón merece lo mejor, y depende de todos nosotros construir un camino hacia un futuro más justo y próspero. A dos años de que los ciudadanos de Puntarenas volvamos a las urnas en 2028 a decidir quiénes liderarán nuestra municipalidad, el momento es oportuno para hablar con sinceridad sobre la realidad que he conocido de cerca durante mi gestión como Regidor Propietario de la Municipalidad de Puntarenas la cual, enfrenta hoy día una situación de vulnerabilidad profunda: con más del 38 por ciento un índice alto de homicidios, desempleo acelerado sin precedentes con una deserción escolar alta y muchísimos de nuestros habitantes viven en condiciones de pobreza, extrema que supera casi el 32 por ciento, y miles de familias luchan día a día por sobrevivir con un minimo de calidad de vida.
Llegué al Concejo Municipal con la ilusión de implementar proyectos ambiciosos, pero muy pronto entendí que antes que cualquier cosa, era necesario escuchar y ver con mis propios ojos la vida de nuestros vecinos, y por ello he recorrido cada distrito que integran el cantón central constatando situaciones que marcan profundamente y de forma negativa a nuestra comunidad, sin embargo también he encontrado una fortaleza y un espíritu comunitario extraordinario: vecinos que se ayudan mutuamente, líderes locales que trabajan sin remuneración para mejorar su barrio y jóvenes que buscan cualquier oportunidad para construir un futuro mejor.
Entre los aspectos que más me han llamado la atención está la brecha entre las necesidades reales de la población y la poca o casi nula capacidad de la municipalidad para responder a ellas. La burocracia administrativa, la falta de recursos asignados por el Gobierno Municipal y la debilidad en la planificación a largo plazo han limitado nuestro potencial de desarrollo.
Para los próximos regidores de Puntarenas, el camino estará marcado por desafíos estructurales que requieren una acción decidida y coordinada: ya que la pobreza en nuestro cantón no es solo un problema de ingresos: está ligada a la falta de oportunidades educativas y laborales, a la precariedad de la vivienda y al limitado acceso a trabajos.
Los próximos alcaldes deberán diseñar estrategias que vayan más allá de la asistencia temporal, buscando generar empleo estable y mejorar la calidad de la educación para que nuestros jóvenes puedan acceder a mejores oportunidades.
La infraestructura Deficiente hace que muchas de nuestras calles siguen sin pavimentar y los espacios públicos son escasos y en mal estado. Esta situación no solo afecta la calidad de vida de los habitantes, sino que también dificulta la llegada de inversiones y el desarrollo económico del cantón. Lamentablemente existe una falta de coordinación entre instituciones
La gestión municipal no puede avanzar sola: es necesario fortalecer los vínculos con el gobierno central, universidades, organizaciones no gubernamentales y el sector privado. la falta de comunicación y alianzas estratégicas ha impedido ejecutar proyectos que podrían transformar la realidad del cantón central de Puntarenas,
Además, existe una vulnerabilidad social y de género siendo que Las mujeres y niñas de nuestro cantón enfrentan mayores riesgos de pobreza, violencia y exclusión laboral. Igualmente, los adultos mayores y las personas con discapacidad tienen limitado acceso a servicios especializados que les permitan desarrollarse con dignidad.
Estos son temas que deben estar en el centro de la agenda de cualquier administración municipal. sumado a todo lo anterior el Cambio Climático y Sostenibilidad han hecho que nuestro cantón está expuesto a fenómenos climáticos como inundaciones y deslizamientos, que afectan especialmente a las zonas más pobres. Asimismo, la falta de planes de manejo de residuos sólidos y la contaminación de nuestros ríos representan riesgos para la salud de la población y el desarrollo sostenible.
*Regidor Propietario de Puntarenas. Doctor en Derecho, Historiador y Politólogo.
