Por Monseñor Manuel Eugenio Salazar Mora. Obispo Diócesis de Tilarán-Liberia.

Al comenzar la Semana Santa, nos adelantamos  al misterio insondable de la obediencia redentora de Cristo, una obediencia que, no es mera sumisión externa; sino una entrega radical del ser a la voluntad amorosa del Padre.

En esta entrega total, donde la libertad humana se une al querer divino, descubrimos el corazón mismo de nuestra redención.

En el marco del Jubileo de la Esperanza 2025, esta Semana Santa, se convierte en una invitación viva a caminar en la esperanza que brota de la cruz; a dejarnos transformar, por la obediencia del Hijo, y a abrirnos al futuro con la certeza de que, en Cristo, toda noche es preludio de resurrección.

Así, la esperanza no es ilusión; sino el fruto maduro de una fe que, como la de Jesús, confía incluso en medio del abandono y de la muerte.

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