Por Hernán Imhoff, Presidente Cámara de Comercio y Turismo de Tamarindo.
En los últimos días en el Poder Legislativo se ha discutido el proyecto de Ley 24 290 denominado “Establecimiento de Jornadas Laborales Excepcionales para Casos Determinados que sean Excepcionales y muy Calificados” conocido popularmente como Jornadas Laborales 4×3.
Desde la Cámara de Comercio y Turismo de Tamarindo de Guanacaste valoramos esta propuesta como una herramienta importante para adaptar la legislación en materia de trabajo a las actuales condiciones que prevalecen en la economía nacional.
Esa propuesta indica sin; lugar a dudas, que la puesta en marcha de las jornadas laborales excepcionales se deberá realizar de manera voluntaria con estricto apego a los derechos de los trabajadores garantizando el respeto a la normativa en el campo de la salud ocupacional.
La modalidad 4×3 permitiría que personas trabajadoras cuenten con tres días libres consecutivos, lo que abriría espacios reales para participar en procesos formativos. Instituciones como la Junta Directiva del Instituto Nacional de Aprendizaje -con excepción de los representantes sindicales- ya ofrecieron el apoyo a la reforma legal.
Esta iniciativa representa una oportunidad para modernizar la legislación actual, pero conservando derechos fundamentales adquiridos con mucho esfuerzo a lo largo de los años. En el caso del sector turismo, donde prevalecen miles de Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), abrir espacios a nuevas formas de relacionamiento laboral podría ser un apoyo fundamental en la gestión empresarial.
La posibilidad de tres días libres a la semana abriría espacios para más oportunidades de capacitación que a la postre incrementarían el desarrollo personal de habilidades y competencias que mejoren la calidad de vida de los trabajadores en un mundo, como el actual, donde los veloces avances de la ciencia y la tecnología obligan a mantenerse al día en el uso de nuevas herramientas.
Por esa razón -entre otras- este proyecto de Ley debe mirarse con la vista puesta en la realidad muy lejos de los prejuicios ideológicos basados en dogmas políticos que en lugar de contribuir a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores más bien los mantienen anclados en un pasado que ya quedó superado.
