Por Gerardo Zúñiga Zúñiga. VicePresidente del Concejo Muncipal de Puntarenas.
Puntarenas no puede seguir de rodillas. Lo digo con la autoridad que me da caminar todos los días por los barrios porteños y ver en los rostros de nuestra gente el reflejo de una crisis que no es casual: es consecuencia.
Desde que dejaron de funcionar los barcos camaroneros en nuestro litoral, la economía local de Puntarenas se vino al suelo de una manera nunca antes vista. El golpe fue directo a la médula del cantón central. Cientos de familias que vivían dignamente de la pesca, de la reparación de motores, de la venta de hielo, de las sodas y pulperías del muelle, se quedaron sin sustento de un día para otro.
¿El resultado? Lo estamos pagando todos. Gran parte de los conflictos sociales, de la situación precaria de delincuencia, de la pobreza y la deserción que hoy golpea a nuestros distritos, tiene su raíz ahí: en un puerto sin trabajo. Un joven sin opción de empleo honrado es carne de cañón para lo que sea. Y eso no lo digo yo, lo gritan las calles de El Roble, Chacarita Fray Casiano El Chaguite Bella Vista y20 de Noviembre.
Esto no ocurrió por un fenómeno natural. Ocurrió por malas decisiones políticas. La administración del gobierno pasado, principalmente la de Carlos Alvarado, optó por ceder ante la presión de organizaciones ambientalistas internacionales que protegieron más a las especies marinas que a los seres humanos habitantes del distrito del cantón central de Puntarenas.
yo también quiero mares vivos y especies protegidas. Nadie más interesado que el porteño en que el mar se mantenga. Pero la sostenibilidad no puede significar condenar al hambre a miles de familias. Se puede y se debe pescar con regulación, con vedas técnicas, con tecnología. Lo que no se puede es dejar a un pueblo entero sin su principal fuente de trabajo en nombre de una ideología importada.
Puntarenas fue, es y será un pueblo de mar. Negarle el camarón a Puntarenas es negarle su identidad y su pan. Desde el Concejo Municipal alzamos la voz: exigimos al Gobierno de la República reactivar de forma ordenada y regulada la pesca de camarón. No pedimos limosnas, pedimos trabajo. Pedimos devolverle la dignidad a nuestra gente.
Si queremos bajar la delincuencia, reactiven los barcos. Si queremos sacar niños de la pobreza, reactiven los muelles. Si queremos que Puntarenas vuelva a sonreír, devuélvanles el mar a sus hijos.
Porque el mar nos da vida. Y Puntarenas sin mar, es Puntarenas sin futuro.
