Por Jorge Isaac Calvo Bolaños*.
En los últimos años el cantón central de Puntarenas ha sufrido una serie de retrocesos sociales y económicos debido a razones estructurales que sería muy complejo explicar en las pocas líneas que aconseja la prudencia de un artículo de opinión.
No obstante, podemos resumir de manera sucinta que localmente ha faltado una mayor celeridad y efectividad en la toma de decisiones de parte de la Municipalidad de Puntarenas cuyo impacto en el desarrollo del cantón ha sido mínimo a pesar de que cuenta con un presupuesto millonario de unos ¢16 mil millones.
Esa ausencia del Municipio en campos como el ordenamiento territorial, la red vial cantonal, la estética y el ornato de la ciudad, así como la adecuada disponibilidad de desechos sólidos y líquidos tiene una explicación un poco más personal que se fundamenta en la ausencia de verdaderos liderazgos con visión de largo plazo; especialmente, de expertos en convertir las palabras en hechos concretos.
La falta de gestores del desarrollo local se ha traducido en la acumulación de recursos financieros ociosos por sumas exorbitantes que engrosan los superávits públicos en lugar de concretarse en obras que mejoren la calidad de vida de los porteños.

El devenir histórico nos ha mostrado múltiples experiencias de procesos que avanzan -o se estacan según sea el caso- cuando líderes o grupos políticos toman la batuta para avanzar hacia puerto seguro. Así sucedió; por ejemplo, con Franklin Delano Roosvelt (4 veces presidente) que se puso al frente de los Estados Unidos luego del crack de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929 y que; además, supo encabezar el esfuerzo bélico de esa gran nación para derrotar al nazifascismo durante la Segunda Guerra Mundial aunque falleció pocos meses antes del final del conflicto bélico.
Roosvelt supo ponerse al frente de esos dos enormes desafíos, uno golpeo severamente la economía estadounidense y mundial mientras que el otro puso al borde del colapso a las democracias mundiales entre 1939 a 1945.
No es posible que una nación o país acometa con éxito grandes retos sin la guía de mentes visionarias que tanto le han faltado a nuestro querido Puntarenas un cantón rico en recursos marinos, turísticos y comerciales, pero que lleva años navegando sin un capitán avezado en las lides del desarrollo local.
El proceso de elecciones que se avecina en febrero del 2026 para escoger al Presidente de la República y Diputados es una oportunidad perfecta para encontrar a ese conductor que tanto necesita la Perla del Pacífico. Ese guía debe cumplir al menos cuatro requisitos: preparación académica, honestidad, conocimiento de las necesidades del cantón y experiencia en el manejo de los temas relacionados con la Administración Pública.
De acuerdo con mi opinión una figura como el actual Regidor Propietario, Gerardo Zúñiga, reúne esos atestados para llegar a una curul en la Asamblea Legislativa en defensa de los intereses de una región de gente trabajadora, pero que necesita de un mayor apoyo de la institucionalidad.
Quienes conocemos al Regidor Zúñiga sabemos de sus grandes luchas en favor de Puntarenas en el campo del deporte, la cultura y los grupos comunales desde hace por lo menos 30 años trayectoria que lo valida como uno de los actores políticos más activos en esas batallas cívicas que hoy lo tienen formando parte del Concejo Municipal.
Formando en las bases mismas de los barrios puntarenenses este abogado, historiador y politólogo puede llegar a Cuesta de Moras sin tener que empezar a pagar “derecho de piso” porque conoce al dedillo donde están los cuellos de botella que tienen a Puntarenas amarrado al muelle sin poder levar anclas, ahora es solamente cuestión de montar al hombre adecuado en esa nave.
*Licenciado en Economía.
